Fallece Philip Kerr, autor versátil y creador del inolvidable Bernie Gunther

El escritor escocés Philip Kerr, creador del carismático detective Bernie Gunther, ha fallecido esta semana a los 62 años a causa del cáncer que padecía. Hiperactivo, productivo y versátil, Kerr (Edimburgo, 1956) firmó ensayos y títulos infantiles y juveniles (como su serie Los hijos de la lámpara), pero será especialmente recordado por sus novelas policiacas, sobre todo la serie protagonizada por Bernie Gunther.

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Desde su primera obra, Violetas de marzo, en 1989, ha publicado una treintena de novelas en las que el género negro se ha combinado con el espionaje, la historia y hasta la ciencia ficción. Su bibliografía consta de novelas independientes tan reconocidas como Esaú y Una investigación filosófica y en los últimos años ha escrito una serie protagonizada por el entrenador (y detective) Scott Manson y ambientada en el mundo del fútbol (la última entrega, Falso nueve, acaba de llegar a las librerías españolas).

Pero si hay que destacar un solo personaje de su carrera, ése sería sin duda Bernie Gunther, protagonista de su primera novela (Violetas de marzo) y de otra decena larga más (en español se han editado desde la primera a la undécima). Con Gunther, veterano de la Primera Guerra Mundial, recorrió la Alemania nazi, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, en títulos de tramas intensas y oscuras y ambientación histórica exquisita. Violetas de marzo se desarrollaba en 1936, con los nazis intentando mostrar al mundo una cara amable con los Juegos de Berlín. El éxito de la novela llevó a Kerr a retomar al personaje hasta completar la trilogía conocida como Berlin Noir o Trilogía berlinesa.

Pero la historia de Bernie Gunther no se limitaría a esas tres primeras novelas. Kerr continuó escribiendo y madurando a este complejo personaje que trata de mantener su conciencia limpia y quedarse al margen de la podredumbre que le rodea pero al que su fama condena a trabajar para algunos de los personajes más despreciables del siglo XX. Y, como suele suceder, ganando en cinismo con los años y los encargos, y puede que perdiendo también por el camino un poco de humanidad. Nunca demasiada, sin embargo, porque Philip Kerr, al que quienes lo conocieron definen como un hombre simpático y amable, no habría sido capaz de seguir trabajando con un personaje al que hubiera despojado ya de toda humanidad.

El escritor escocés se ha marchado mientras trabajaba, según su editorial, en la decimocuarta entrega de las aventuras de su creación más conocida. Está por ver si algún día ve la luz esa labor, pero por lo pronto en unos días llegará a las librerías anglosajonas su última obra terminada, Greeks bearing gifts, un título que remite al infame caballo de Troya y en el que Gunther viajará desde Múnich a Grecia siguiendo el rastro de los judíos griegos deportados y ejecutados por los nazis.  

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