Ida Vitale y el frenesí poético del ‘Quijote’

Ida Vitale recoge el Premio Cervantes

«Muchas veces lo que llamamos locura del Quijote podría ser visto como la irrupción de un frenesí poético». Es lo que ha defendido Ida Vitale en su intervención tras recibir el Premio Cervantes. La poeta uruguaya, que ha centrado su discurso en la vertiente poética de Miguel de Cervantes, ha apuntado que, pese a que el autor «no subrayó este frenesí poético» en su hidalgo, sí fue «un novelista que tuvo a la poesía respeto».

Lo que Vitale no comparte, según explicó, es la afirmación del personaje de que «no hay poeta que no sea arrogante y piense de sí que es el mayor poeta del mundo”. “No es mi caso, puedo asegurarlo”, dijo la premiada. “Sin duda, don Quijote no imaginó jamás que ese género femenino, al que se consideraba por oficio llamado a honrar y defender, pudiera caer en tan osada pretensión. Y en eso, estoy segura de que acertó», añadió.

La uruguaya subió al atril desde el que se dirigió a los presentes todavía emocionada tras recoger el galardón de manos del Rey: «Ahora no me saldría leer el discurso, sino abrazar y decir cosas absurdas que me saldrían del alma», señaló antes de iniciar su intervención con un agradecimiento “en español”, como guiño «a un famoso escritor chileno que se quejó de tener que agradecer en alemán» al recoger un premio.

Sobre su relación personal con Cervantes y el Quijote, destacó que «mis lecturas del Quijote, con excepción de la determinada por los programas del liceo, fueron libres y tardías», antes de defender que el autor prescindiese de “gigantes y monstruos”, porque “toda la gracia” de la novela radica en que el caballero andante “haga de las suyas cuando ya no se usan los caballeros andantes».

“La cuna desdichada” del ‘Quijote’

Ida Vitale recoge el Premio CervantesEn cuanto a la inspiración para la novela y su propósito, que según su autor se limitaba a desprestigiar las novelas de caballerías, Vitale recordó “la cuna desdichada que su obra tuvo», con las vicisitudes por las que pasó Cervantes en ciudades como Argel y Sevilla: «Preso, pobre, enfermo, sin la protección que dedicatorias a altos señores podrían haberle guardado… La concepción de un personaje que va libre, por el mundo, fraguando su vivir (aunque sea de error en error), debería ser un respiro, aunque al fin para él todo concluya en la verdad innegable: ‘Y al fin paráis en sombra, humo, sueño«.

Tras sus primeras lecturas del Quijote, la uruguaya explicó que después, a lo largo de los años, «las hubo reiteradas, más difíciles», seleccionando capítulos por obra del «azar o de un vago recuerdo en busca de alguna iluminación». «No sé por qué atribuí a ese libro la capacidad de precipitar hacia mí la buena voluntad del azar. Quizás simplemente buscaba una ocasión de dicha dispersiva, de claridad sin reserva, cuando el disfrute viene sin proponérselo a veces, acompañado de una sensación de penuria, de gracias en la vida diaria y necesidad de gusto satisfecho».

La autora cerró su intervención con una loa al mundo cervantino (es «maravilloso») y a su autor («prudente y aun sabio») y aseverando que siempre se sentirá a gusto cuando regrese a las páginas de Cervantes.

El ‘Quijote’ en las escuelas

Un día antes de recoger el mayor galardón de las letras españolas, Ida Vitale protagonizó un encuentro en la Biblioteca Nacional en el que pidió que los colegios hagan que los alumnos lean antes el Quijote: «Habría que obligar a leerlo antes y explicarlo, porque es un breviario para la vida: está todo ahí». La autora insistió además en la necesidad de reforzar la lectura en los planes de estudio: «A veces las lecturas no dan lo que tienen que dar en el momento en que se leen, pero, ¿cuántos libros enormes nos llegan tarde? No todo tiene que ser Dickens o Verne, hay mucho para elegir».

Vitale dijo que el Quijote es el libro de su vida y defendió que es además un tratado de psicología del que se sirvió para escoger a sus amigos. «Empecé a buscar a Quijotes y Sanchos; ahora me parece más fácil encontrar a Sanchos en vida que a Quijotes».

Un manuscrito de Bergamín en La Caja de las Letras

Además de Cervantes, la uruguaya mencionó a Benito Pérez Galdós o Miguel de Unamuno antes de dirigirse al Instituto Cervantes para cumplir con otro de los ritos del galardón que recogería unas horas después: depositar un legado en La Caja de las Letras.

En la casilla 1.191, que se abrirá el 2 de noviembre de 2023, coincidiendo con su 100º cumpleaños, Vitale dejó un manuscrito de José Bergamín, con el que coincidió varios años en Montevideo y a quien considera su maestro, titulado Crítica trashumante, con dibujos y correcciones del propio Bergamín.

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