Mike McCormack y su novela de una sola frase

El escritor irlandés logra el Premio Literario Internacional de Dublín con ‘Solar Bones’, una obra compuesta por una frase que se extiende a lo largo de 270 páginas.

image

Por Susana C. Gómez

“Desgraciadamente subestimado”. Así definieron hace unos años al irlandés (aunque nacido en Londres en 1965) Mike McCormack, un autor de carrera modesta que hasta ahora había publicado un par de colecciones de relatos (con una de ellas, Getting It In the Head, logró el Premio Rooney de Literatura Irlandesa y ser elegido por el New York Times libro destacado del año en 1998) y tres novelas. La última de ellas, Solar Bones, le ha lanzado al estrellato. O al menos le ha servido para acaparar unos cuantos titulares tras haber conseguido el Premio Internacional de Dublín (y sus 100.000 euros de dotación) con esta novela compuesta por una única frase que se extiende a lo largo de 270 páginas.

No es el primer premio importante que logra Solar Bones, que en 2016 obtuvo el Goldsmiths (10.000 libras), que reconoce obras experimentales que “rompen el molde o abren nuevas posibilidades para la novela” como forma artística. Pero aun así, a su autor le ha cogido por sorpresa y, según declaró a The Guardian, quedó impactado al conocer el veredicto.

El Premio Literario Internacional de Dublín, antes conocido como Impac, es elegido por un jurado de escritores a partir de una preselección extensa (150 obras este año) elaborada por bibliotecarios de todo el mundo.  

La acción de Solar Bones se sitúa en el Día de los Difuntos de 2008, en la mente de Marcus Conway, un ingeniero de mediana edad del oeste de Irlanda que vuelve de la muerte (la tradición dice que esos días el velo que separa a los vivos de los muertos es más tenue que el resto del año) para contemplar “una región de gente hambrienta que se mortifica, con altares, ermitas y casas de oración, un reino de penitencia y expiación”.

image

McCormack explica que escogió esta fórmula, la de una sola frase, porque pensó que era la más idónea para reflejar los pensamientos (una combinación de monólogo interior y flujo de conciencia) de este fantasma en su recorrido por la región por la que caminó mientras estuvo vivo. La novela fue rechazada por varias editoriales por su escaso potencial comercial antes de que la pequeña editorial irlandesa Tramp Press decidiera publicarla.

Por cierto que Solar Bones no es la primera novela que apuesta por este estilo. Si os atraen las novelas que no ponen fácil eso de decidir cuándo se cierra el libro para ir a dormir (cuando acabe este capítulo, esta página, este párrafo, esta frase…), podéis probar con Cristo versus Arizona, de Camilo José Cela (también una sola frase) o, si preferís algo menos extremo, Los santos inocentes de Miguel Delibes, que sólo tiene pausas entre cada uno de los libros o capítulos de que se compone la novela.

Si te ha gustado, compártelo
Marcar como favorito enlace permanente.

Deja un comentario