Recuerdos e historias en torno a las librerías de viejo

Un refugio para el pasado, tan necesario para comprender el presente; un espacio híbrido en el que conviven lo nuevo y lo viejo; un lugar en el que encontrar lo que ayer mismo era novedad y hoy ha sido expulsado de las librerías por novedades más recientes. Son sólo algunas formas de describir las librerías de viejo, protagonistas un año más de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Sevilla, instalada en la Plaza Nueva hasta el 10 de diciembre.

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En su 40º aniversario, la feria ha organizado diversas mesas redondas como la protagonizada por Rosa Regàs, Jorge Carrión y Carlos Mármol, que, moderados por Manuel Pedraz, hablaron sobre las librerías de viejo que conocen y conocieron y sobre las lecturas que en ellas descubrieron.

Regàs, escritora y ex directora de la Biblioteca Nacional (que describió con emoción su primera visita al depósito de ejemplares de la BNE), se lamentó del cierre de librerías (de novedades y de viejo) en su ciudad, Barcelona, donde admitió que pese a ello en los últimos años no dejan de surgir nuevos negocios. La escritora hizo una defensa de la librería de viejo como una suerte de santuario en el que “el pasado está allí, quieto y bien ordenado, esperándonos”, para que podamos entender el presente y quiénes somos accediendo al conocimiento “de quiénes fuimos, para trabajar por un mundo y un futuro un poco mejor”. La ex directora de la BNE se quejó de que el “ritmo endiablado” con el que las novedades llegan a las librerías dificulta que los comercios dispongan de un fondo editorial decente, y habló de las librerías de segunda mano como un lugar al que llevar, por ejemplo, los libros que no nos caben en casa, para que otro pueda aprovecharlos a precios asequibles y siga así viva “la rueda” de la cultura.

El escritor y profesor Jorge Carrión prefirió centrarse en las posibilidades culturales de las librerías de viejo, y consideró que “las más interesantes combinan lo nuevo y lo viejo” y en ellas “dialogan la memoria, el pasado, y la novedad”. El autor del libro Librerías (un recorrido por algunos de los establecimientos más conocidos del mundo) cree que ese “mestizaje” se puede establecer también con las bibliotecas de los barrios en los que se insertan, algo que según explicó, ocurre con las nuevas librerías (de segunda mano y novedades) que están apareciendo en Barcelona, creándose “un anillo de librerías de barrio” que coincide con las bibliotecas. En su intervención, Carrión habló además de la librería sevillana Caótica, a la que encuadró en la línea de comercios “híbridos” como la neoyorquina Strand (a la que legan sus bibliotecas personales autores como David Markson) o la parisina Shakespeare and Company (la original, la fundada hace casi un siglo por Sylvia Beach).

Por su parte, el periodista sevillano Carlos Mármol propuso dejar de lado el romanticismo o el “glamur decadente” con que a menudo se suele hablar de las librerías de viejo para abordar su lado más “prosaico”, porque no todas son como Strand, ni todas están bien ordenadas o bien iluminadas, ni todas son hermosas. Pero “en las librerías prosaicas puedes encontrar libros que te cambian la vida, cosas auténticas, que te tocan”. Mármol insistió en la idea de que con cada vez menos librerías con fondo los comercios de segunda mano son imprescindibles para encontrar ya hasta los textos recientes y se planteó si lo que hay en estos establecimientos es lo que la gente no ha querido, legados de personas fallecidas o si, en realidad, en ellos está lo que “los lectores de verdad, los militantes, desean”. El periodista coincidió con Carrión en que el espacio ideal debería ofrecer libros nuevos y viejos y ser además un centro de actividad cultural. Pero sobre todo, debe ser un sitio de verdad, no como la Shakespeare and Company actual, “que no te la crees, porque en ella no hay lectores, sólo turistas”.

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