Kazuo Ishiguro, galardonado con el Nobel de Literatura 2017

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El escritor inglés Kazuo Ishiguro ha sido el elegido este jueves por la Academia Sueca como merecedor del Premio Nobel de Literatura. Durante una breve aparición ante la prensa, Sara Danius, secretaria permanente de la Academia, ha destacado en su anuncio
la capacidad del autor para reinventar los géneros literarios

y que Ishiguro, “en sus novelas, de gran fuerza emocional, ha desvelado el abismo bajo nuestro ilusorio sentido de conexión con el mundo”.

El reconocimiento a Ishiguro podría interpretarse como un regreso de la institución sueca a una ortodoxia quebrantada el año pasado con la elección de Bob Dylan, que tanta polémica suscitó, tanto en el momento de su nombramiento como en el posterior juego del gato y el ratón que sostuvo con la Academia.

Aun así, la Academia Sueca ha vuelto a sorprender a propios y extraños con un nombre que no figuraba como favorito en las quinielas y apuestas de las que os hemos hablado aquí, que situaban a Ngugi Wa Thiong’o, Haruki Murakami o Margaret Atwood como principales candidatos.

Tras el anuncio, Sara Danius definió al autor británico nacido en Japón y su trabajo como una “mezcla de Jane Austen y Franz Kafka […] a la que habría que añadir un poco de Marcel Proust. Luego lo remueves, pero no demasiado. Y así tienes a Kazuo Ishiguro”. Danius alabó también su integridad como autor, creador de una estética propia e insobornable, interesado en la comprensión de nuestro pasado para descubrir cómo podemos afrontar el presente en la sociedad. Con algo de sarcasmo, la secretaria permanente de la Academia apostilló: “Esperamos que esto haga feliz al mundo”.

Danius habló con el autor para comunicarle la noticia y explicó que el premiado fue “encantador, amable y elocuente, claro. Dijo que se sentía muy agradecido y honrado y que éste es el mayor galardón que uno puede recibir”, explicó la secretaria. Horas más tarde, el propio Ishiguro declaró a los medios que la noticia ha sido “increíble y totalmente inesperada” y que el reconocimiento llega “en un momento en el que el mundo no tiene claros sus valores, su liderazgo y su seguridad”. “Sólo espero”, añadió, “que el hecho de recibir este enorme honor anime a las fuerzas de la buena voluntad y la paz”.

Kazuo Ishiguro nació en Nagasaki en 1954 pero se trasladó con su familia a Surrey, en el Reino Unido, con tan sólo cinco años. Allí asistió a la Grammar School de Woking y posteriormente estudió Literatura y Filosofía en la Universidad de Kent, además de formarse en escritura creativa en la Universidad East Anglia, lo que le condujo a escribir y publicar en 1982 su primera novela, Pálida luz en las colinas (Anagrama, 1994).

Pero, sobre todo, el autor, que suele explorar en sus obras los abismos del dolor, la soledad y la pérdida, es conocido por otros dos trabajos, primero por la novela Los restos del día (Anagrama, 1992), que le valió el Premio Booker en 1989 y fue adaptada al cine dirigida por James Ivory e interpretada por Sir Anthony Hopkins y Emma Thompson. Y segundo por Nunca me abandones (Anagrama, 2005), novela de amor distópica por la que de nuevo fue candidato al Booker y también al Premio Arthur C. Clarke, además de tener también adaptación al cine, esta vez dirigida por Mark Romanek. Su última novela, El gigante enterrado (Anagrama, 2016), profundiza en el giro hacia lo fantástico marcado por Nunca me abandones.

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En sus siete novelas publicadas hasta la fecha, el escritor, como apuntan en el New York Times, ha regresado obsesivamente a los mismos temas, como la falibilidad de la memoria, la mortalidad y la porosa naturaleza del tiempo. Ishiguro, que toca la guitarra, ha escrito canciones para la cantante de jazz Stacey Kent y guiones para cine y televisión, descubrió la literatura con Sherlock Holmes. Con 9 o 10 años, se topó con los relatos de Sir Arthur Conan Doyle en la biblioteca local y no sólo los devoró, sino que empezó a comportarse como la pareja protagonista. Por suerte, lo de actuar como un detective victoriano fue sólo una fase, aunque la afición por las letras perduró y creció, y pronto pasó de ser lector a ser también escritor.  

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