Ken Follett vuelve a las librerías con ‘Una columna de fuego’, el cierre de la trilogía de ‘Los pilares de la Tierra’

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Espías, intrigas, odio y fanatismo en torno a tiranos empeñados en imponer al resto del mundo su verdad (que no es más que intolerancia), parapetados tras diferentes banderas, naciones, himnos o, en este caso, religiones, conforman el marco en el que se desarrolla la historia de Una columna de fuego, el voluminoso (casi mil páginas) cierre de la trilogía que Ken Follett (Cardiff, 1946) inició en 1989 con Los pilares de la Tierra y continuó casi dos décadas después con Un mundo sin fin.

Como en las dos primeras (Toledo y el Camino de Santiago en Los pilares de la Tierra y Vitoria en Un mundo sin fin), también hay presencia española en la culminación de la serie de Kingsbridge que llega hoy a las librerías de nuestro país, aunque esta vez, como contamos en su momento cuando el autor galés estaba en plena fase de documentación, se ha fijado en Sevilla, que en tiempos de Felipe II era un importante centro de fabricación armamentística.

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Felipe II, su imperio y la Armada invencible se sientan a un lado del tablero sobre el que se mueven las piezas (¿blancas o negras para el taciturno hijo del emperador Carlos V?) de Una columna de fuego. Enfrente, Isabel I de Inglaterra, en plena cruzada contra el catolicismo tanto fuera (la Europa que amparaba a María Estuardo) como dentro de sus propias fronteras, donde la hija de Enrique VIII estaba armando el primer servicio secreto inglés para mantener a raya a los traidores católicos que eran torturados y ejecutados a centenares (tampoco en el otro bando se quedaron atrás: otra María, hermanastra de Isabel y antecesora suya en el trono inglés, se ganó el apelativo Bloody Mary en solo cinco años de reinado por su celo en combatir el protestantismo y a los protestantes con los mismos métodos que su sucesora).

Pero todas las grandes guerras se disputan a muchos niveles, y en todos ellos hay víctimas y personas atrapadas, a su pesar, en los destinos que otros han trazado en su nombre. La relación entre Ned Willard y Margery Fitzgerald, la pareja protagonista de Una columna de fuego, es uno de esos daños colaterales. Él, protestante y ella, católica, se reencuentran en Kingsbridge en 1558, año de la subida al trono de Isabel I, en un país dividido por el odio y la sospecha y con toda Europa en contra de la nueva monarca. Mientras en París espera su oportunidad María Estuardo, reina de los escoceses, la violencia se extiende desde Edimburgo hasta Ginebra a lo largo de medio siglo turbulento para Europa y también para Ned y Margery.

Follett visitará España a principios de octubre para promocionar una
novela que a buen seguro alcanzará los primeros puestos de las listas de
ventas antes de esa fecha. No en vano Los pilares de la Tierra (que tiene hasta una versión en videojuego) aparece año tras año como una de las novelas más leídas en nuestro país y tanto de ella como de su continuación, Un mundo sin fin, se han vendido decenas de millones de ejemplares en todo el mundo.

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