‘Berta Isla’, de Javier Marías, una historia de esperas, ausencias y espionaje

Aunque hace ya algunos años que Javier Marías anunció que abandonaba la novela, parece que se resiste a despedirse de la forma narrativa por excelencia y esta semana vuelve a las librerías con Berta Isla, una historia de amor camuflada con ropajes tomados del género de espías que sigue la relación entre la mujer que da título a la obra y Tomás Nevison (un hombre reclutado por los servicios de inteligencia por su don para los idiomas; de nuevo trasfondos lingüísticos y filológicos en un trabajo de Marías), una relación más de ausencias que de presencias, con encuentros y desencuentros y marcada por la pesada losa de la espera.

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Durante la presentación de la novela en Madrid, Marías admitió que, al igual que le ocurrió hace tres años tras acabar Así empieza lo malo, le ha parecido “milagroso” haber podido terminar Berta Isla. A la pregunta sobre si esta vez sí dirá adiós definitivamente a las novelas, contestó que el deseo de abandonar “es un sentimiento íntimo y transitorio”.

Según el escritor, esta obra aborda un tema por el que siente “fascinación”: “Los hombres que se van y que vuelven, o nunca aparecen, y las mujeres que los esperan”, tema que ya ha abordado anteriormente en varios relatos cortos y en novelas como Los enamoramientos. Una de las ideas que vertebran Berta Isla es, añadió, la “adicción” a la esperanza; “cuando uno espera”, aunque para unos resulte “angustioso”, para otros implica que “todo es posible”.

El autor, que ha situado su última obra en los últimos años del siglo XX, explicó que prefiere no ambientar sus historias en el presente porque con la superficialidad y falta de sustancia del mundo actual sus personajes no serían “creíbles”. “La sociedad es cada vez más puritana e hipócrita, la gente no está dispuesta a recibir ideas”, lamentó el escritor, que considera que la capacidad de “manipulación” de los medios tiene buena parte de culpa. “Desde hace décadas se habitúa a la gente a que piense menos por sí misma. El panorama no es muy halagüeño”, explicó.

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