Alan Moore deja los cómics

El misterioso, excéntrico, polémico y genial Alan Moore ha desvelado en una reciente entrevista que sus días dedicados a la creación de historias para cómics están llegando a su fin. Tras una larga y prolífica carrera en la que nos ha dejado títulos memorables como Watchmen, La Liga de los Hombres Extraordinarios, La Broma Asesina, V de Vendetta o Desde el Infierno, el autor británico es admirado y odiado por igual, ha sido habitualmente descrito como el mejor escritor de cómics de la historia y ha desarrollado una carrera en la que ha alternado con fortuna su presencia en la escena independiente con coqueteos con el mundo más puramente comercial.

Con todo, Moore señala que su partida del universo de los cómics no se debe a cansancio o hartazgo respecto del medio, sino que más bien se trata de que ha llegado al punto en que se sentía demasiado acomodado en él, lo que podría haber afectado a la calidad de sus creaciones. Así, Moore afirma que cree que ha “hecho lo suficiente por los cómics. He hecho todo lo que he podido. Creo que si tuviera que seguir trabajando en los cómics, inevitablemente las ideas sufrirían, inevitablemente comenzarían a verme pisar sobre terrenos ya pisados y creo que tanto tú [el lector] como yo, probablemente, nos merecemos algo mejor que eso”. Por ello, el autor ha decidido enfocar su carrera hacia otras facetas como la cinematográfica y literaria, disciplinas que le atraen en este momento porque son cosas, declara, que no sabe si podrá hacer o si tendrá la energía necesaria para completar, al contrario que los trabajos en el medio del cómic, que domina a la perfección.

La noticia se ha conocido durante una rueda de prensa en Londres dedicada a la presentación de Jerusalem, su último y monumental libro, conocido como la novela del millón de palabras y por sus contundentes 1.250 páginas. En él, Moore recorre la historia de Northampton, su ciudad natal, a través de la narración de diversas vidas, entre las que se cuentan las de varios miembros de su famila y las voces entrecruzadas de sus habitantes para relatar acontecimientos históricos y también incluir algo de fantasía. El texto, en el que experimenta con géneros tan aparentemente dispares como la poesía, la narración pura o el teatro, se inspira y toma su nombre de un poema escrito por William Blake en el que hacía referencia, como Moore en su obra, al pasado histórico de las tierras británicas.

Esta inquietud por la experimentación literaria y la tendencia a la monumentalidad pueden guardar relación con la recientemente confesada pasión que Moore ha declarado en una entrevista a The New York Times hacia el malogrado David Foster Wallace y su descomunal La broma infinita. De esta novela llega a decir que no cree “que haya nada de la novela que no me impresione”, para después describir a Wallace como “un autor que está en mi corazón, y un genuino diamante [de la literatura] moderna de Estados Unidos en la tradición de Thomas Pynchon, Robert Coover y Gilbert Sorrentino”. Respecto a los géneros a los que parece no adscribirse en Jerusalem, en la misma entrevista sostiene que se siente “más feliz cuando está situado fuera de todos, o quizás más precisamente, cuando puedo conjurar múltiples géneros al mismo tiempo, de acuerdo con mi teoría […] de que la vida humana como la experimentamos es una multiplicidad simultánea de géneros”.

Así las cosas y a pesar de todo, Moore también afirmó durante la presentación de Jerusalem que “aún quedan en mi interior unas 250 páginas de cómics”, por lo que sus seguidores todavía podrán disfrutar de esta vertiente de su talento. Dentro de estos últimos devaneos del escritor con el cómic se encuentran un par de números de un libro para Avatar Press, una parte de los trabajos sobre H. P. Lovecraft a los que ya lleva un tiempo dedicado, terminar Cinema Purgatorio con Kevin O’Neill y un último libro que complete la historia de La Liga de los Hombres Extraordinarios. Después de eso, sostiene, “aunque pueda hacer un raro trabajo de cómics en el futuro, he terminado más o menos con los cómics”.

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