Sir Christopher Lee, admirador del ‘Quijote’ y fan incondicional de Tolkien

Hoy hemos conocido la triste noticia del fallecimiento de Sir Christopher Lee, leyenda del mundo del cine y de las artes en el más amplio sentido de la palabra, que nos dejó el pasado 7 de junio aquejado de graves problemas respiratorios y un fallo cardiaco. Nacido en Londres el 27 de mayo de 1922, si algo se puede decir de su vida es que fue intensa y muy prolífica, llegando a ser incluso un agente de los servicios de inteligencia británicos durante la Segunda Guerra Mundial. Pero lo que sin duda le hizo más popular y conocido fue su enorme carrera como actor, con más de 280 títulos en su haber, y eso a pesar de que dentro del seno de propia familia no se le consideraba demasiado apropiado para tales menesteres. Puede que fuera premonitorio para que la profesión de actor fuera su elección, y para buena parte de su trayectoria, el hecho de que el mismo año de su nacimiento fuera el de la llegada a los cines del inquietante vampiro nórdico Nosferatu, de Murnau. Siempre serán recordadas sus interpretaciones para la productora Hammer, donde plasmó con su característica elegancia las personalidades de icónicos personajes, como su reinvención de Drácula, Frankenstein, Rasputín o la Momia

Tras dejar la Hammer, su carrera siguió con la encarnación del villano Scaramanga en El hombre de la pistola de oro, de la franquicia cinematográfica de James Bond. Además de interpretar también a Sherlock Holmes o Fu Manchú, más recientemente formó parte del universo de La Guerra de las Galaxias, como el intrigante Conde Dooku y, por supuesto, de las adaptaciones al celuloide de El Señor de los Anillos y El Hobbit de J. R. R Tolkien, en el papel del mago blanco Saruman. Curiosamente, durante el rodaje de la primera trilogía de Peter Jackson, se dio a conocer que Lee fue el único miembro de todo el elenco de las películas que había conocido a Tolkien en persona. Además, era un admirador confeso de su Trilogía del Anillo, que leía completa cada año sin falta desde que fue publicada. Tal era su admiración que, como recuerdan en The Independent, al conocer que Peter Jackson preparaba su adaptación le envió una carta para pedirle participar en las películas.  

La faceta, quizás, menos conocida de Sir Christopher Lee era la de músico. Con una formación clásica como cantante, la parte más curiosa de esta vertiente de su carrera fue su dedicación, relativamente tardía, al heavy metal. Desde 2010 sacó al mercado varios discos del género, con villancicos metaleros incluidos. El último de sus elepés, de título Metal Knight, se publicó el día de su cumpleaños de 2014, cuando el artista contaba ya 92 años, y estaba inspirado en las aventuras de Don Quijote, del que se consideraba admirador. Del personaje de Cervantes dijo: “En lo que a mí respecta, Don Quijote es el personaje de ficción más metalero que conozco”. Además, continuaba Lee, "sin ayuda de ningún tipo, está tratando de cambiar el mundo, independientemente de las consecuencias personales. Es un personaje maravilloso para cantar”.   

Un personaje de tal calibre merece mucho más que nuestras modestas palabras sobre su carrera, por lo que nos hemos asomado a internet para recoger una pequeña parte de las reacciones que se han producido a su fallecimiento. Así, en el diario The Telegraph hacen una defensa de su innegable talento como actor, del que afirman que era capaz de convertir cualquier actuación en algo digno de Shakespeare, además de hacer un interesante recorrido por su trayectoria actoral. En The Guardian no sólo repasan su carrera en un precioso obituario, sino que también nos invitan a recordarla en una serie de vídeos, además de tener un recuerdo para su vida a lo largo de una galería fotográfica. En el periódico Glocestershire Echo nos dan 17 razones por las que Sir Christopher Lee era un personaje increíble. En The Independent hacen, entre otras cosas, una recopilación de las muchas reacciones en las redes sociales de personajes conocidos como Elijah Wood, Neil Gaiman, David Cameron, Sir Roger Moore (del que era amigo desde 1948), Mark Gatiss o Dominic Monaghan. Por último, sobre su dedicación a la música, en Gramophone recuperan un artículo de su puño y letra en el que explica su hermosa y profunda relación con ese arte.

Nos ha dejado un icono, una leyenda de las que ya no se fabrican, un hombre rotundo de personalidad enorme e inolvidable, un vampiro misteriosamente tierno, un mago terriblemente duro, un villano adorable del que siempre nos quedarán su intensa mirada y su talento sin igual. Descanse en paz, Sir Christopher Lee. 

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