Sobre el Plan integral para el fomento del libro y la lectura

A compulsive reader

Foto: Pedro Ribeiro Simões

Hace unas semanas, la víspera del Día del Libro, apareció en varios medios la noticia de que la Asociación de las Cámaras del Libro de España había llevado al Ministerio de Cultura un documento titulado Plan integral para el fomento del libro y la lectura que ofrecía, según publicaban esos medios, soluciones definitivas a la crisis editorial. 

Buscamos el documento original para leerlo y comentarlo, pero sin éxito. Bernat Ruiz Domènech tuvo más fortuna que nosotros y sí que accedió al documento completo (aquí, en pdf). Además, ha tenido el detalle de leerlo detenidamente y analizarlo, también en profundidad. El resumen, según Ruiz Domènech, es que el documento es una chapuza que parte de datos inexactos (cuando no falsos, añade) en pos de un único objetivo: “Hacerse con el dinero del contribuyente para perpetuar ideas marchitas y procesos obsoletos”. 

“(…) basándose en mentiras y medias verdades el Plan pide 164 millones de euros. Pretenden destinar la mayor parte de ese dinero público –140 millones– a la compra de los libros que ellos mismos editan, imprimen, distribuyen y venden. A un precio medio aproximado de unos 14 euros, lo que pide la industria es que las Administraciones Públicas compren unos 10 millones de libros, obviamente de papel, para que todos se lleven su parte. 10 millones además de los que ya compran”.

El autor comienza cuestionando las cifras que aparecen al principio del documento y busca las fuentes originales (que no siempre se incluyen) para desmontar el análisis inicial que debería justificar el desarrollo del programa. Después va comentando, una a una, las medidas salvadoras que propone el sector editorial. El artículo es muy bueno y muy completo, así que os recomendamos que paséis por su blog para leerlo. Os dejamos un fragmento de las conclusiones:

“(…) le faltan demasiadas cosas. La primera es honestidad; es de fomento del libro, pero sólo del libro de papel; no fomenta la lectura (…) y se siguen envolviendo con la prestigiosa toga cultural.

Le falta valentía, espíritu de reconversión y visión industrial. Siguen poniendo el acento en la subvención a la producción –vía compra institucional– y no en la subvención al desarrollo de nuevos medios de producción y nuevos modelos de negocio.

(…)

El Plan carece de lo que carecen las instituciones que lo firman: talento e imaginación. Ya hemos visto cómo tratan los datos en los que se apoyan y los argumentos en los que se basan. (…) Cuando este Plan aterrice en la mesa de cualquier técnico ministerial con dos dedos de frente y cuatro ideas claras acerca del libro van a quedar retratados“.

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