En defensa de las librerías independientes

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El señor de arriba es David Nicholls, autor de novelas como No hay más preguntas, Nosotros o Siempre el mismo día y ponente en el ciclo Publicar para mentes digitales de la Feria del Libro de Londres. En su charla, Nicholls habló de las librerías independientes, de su papel en las comunidades en las que se asientan y de cómo su continuo declive afecta a las ciudades que se quedan sin librerías.

“For all the ease and convenience of online shopping or the digital download, I still feel a town without a bookshop is missing something. I grew up in one – the only books you could buy in my home town were those that came on a rotating stand in Woolworths, thrillers by James Hadley Chase and Alistair Maclean. While I loved James Herbert as much as the next teenage boy, this wasn’t enough, which is why the public library was so important to me and why, when a bookshop finally arrived in our nearest city, a branch of Dillons in the early 1980s, it seemed a kind of paradise”.

Probablemente los que viváis en ciudades pequeñas recordaréis cómo era todo antes de Amazon, de la venta en internet y hasta de la expansión de cadenas como El Corte Inglés (no, hasta hace relativamente poco no había un Corte Inglés en todas partes). En aquellos tiempos, la única oportunidad que tenían los lectores compulsivos eran las exiguas secciones de los Pryca/Continente de turno, la aún más exigua selección de la librería del barrio, el Círculo de Lectores o la biblioteca, a la que las novedades llegaban entonces siempre con mucho retraso… 

Nicholls rememoró en su ponencia esos tiempos (pero con los equivalentes británicos de Pryca, Continente, El Corte Inglés y Círculo de Lectores) y también habló de la tristeza que siempre produce en un bibliófilo la noticia del cierre de una librería independiente. Y lo hizo sin ocultar la parte de culpa que dichos bibliófilos tienen en esos cierres:

“I felt an all too familiar sadness, usually accompanied by guilt because while you’re sorry the shop has gone, you’re also vaguely aware that you hadn’t bought anything there for a while”.

Tal vez también os suene eso. Nos lamentamos de que tal o cual librería cierre sus puertas, pero puede que nunca hayamos comprado en ella, ni siquiera entrado. Algunos, y esto es aún peor, porque es una forma de “robo”, según Nicholls, sólo han cruzado su puerta para echar un vistazo, descubrir un libro interesante y comprarlo después por internet.

“[…] believing, like all booksellers, that books are somehow special, that the expertise and enthusiasm of booksellers is vital, that if you love bookshops you should spend money there, and that to discover a book on display in a well-staffed, lovingly maintained shop, to hold it in your hand then to sneak off and buy the same book online, is really just a genteel form of shoplifting”.

Nicholls también habló de la lucha entre lo impreso y lo digital, una guerra que cree (o espera) que termine en un cierto equilibrio, y sobre su preferencia por las historias no-interactivas. No le gusta que le pongan banda sonora a lo que lee ni tampoco que le permitan escoger qué pasa:

Fiction is about telling; I want to be told. I want the author to know better than me, even if the story makes me sad, or frustrated or angry. I want a book to be fixed black marks on a white background, simultaneously so little and so much”.

Y vosotros, ¿qué tipo de lectores sois? ¿Os gusta que os cuenten historias o preferís participar en ellas?

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