Leer nos transforma

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Foto: Magdalena Roeseler

La lectura nos cambia. Nos permite explorar lo desconocido, saber cosas que ni siquiera imaginábamos, pensar como nunca habríamos creído posible y, en definitiva, amplía nuestros horizontes y transforma el modo en que vemos el mundo que nos rodea.

Al menos eso es lo que solemos decir los lectores, no porque nos creamos mejores que los no lectores, sino porque en determinados entornos o etapas (pensemos, por ejemplo, en la infancia o la adolescencia) preferir un libro a otras actividades se interpreta en no pocas ocasiones como un comportamiento raro.

Por suerte la ciencia sale en nuestro auxilio para confirmar que sí, que leer nos cambia, y para bien. Este artículo del New York Times comenta varios experimentos (uno de ellos sobre el relato de Chéjov La señora del perrito) que prueban que la lectura de obras artísticas, sean ficción o no ficción, propicia que los individuos alteren su percepción no sólo de la realidad, sino también de sí mismos.

“The changes were not large but they were statistically significant, and they were correlated with the intensity of emotions people experienced as they read the story. Chekhov’s story seemed to get people to start thinking about their personalities — about themselves — in new ways”.

El artículo asegura que, aunque se ha escrito mucho sobre el arte y sus efectos en las personas, hasta ahora se ha investigado poco sobre lo que ocurre en la mente humana cuando se lee literatura. Los pocos estudios al respecto han estado centrados en la persuasión o el aprendizaje, pero no en los cambios en la personalidad y en el modo de pensar sobre sí mismos de quienes leen.

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